sábado, 9 de enero de 2016

Super Hero High (5)

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Capítulo 3:

Batgirl



No podía dejar de reírme ¡había sido tan divertido ver a Dick echándome tan de menos! Pero se lo merecía, por no haberme dicho nada de nada. Su cara al ver que había abrazado a una completa extraña había sido todo un poema. Como decía, Dick es muy tímido para esas cosas, la única chica con la que tiene confianza y se atreve a tocar es a mí, el pobre, ha pasado por un momento muy vergonzoso.

Después de verlo haciendo el ridículo tuve que ir a mi clase rápidamente, no quería llegar tarde el primer día de instituto, no sería una bonita manera de empezar curso.

Tomé asiento delante de unos chicos que no paraban de hablar, supongo que se conocerían de antes.

Nunca he sido una persona tímida y tampoco me ha dado corte entablar conversación con la gente, aunque no la conozca de nada. Sin embargo, en esta ocasión, me sentía un poco fuera de lugar. Probablemente esos dos chicos tuvieran alguna clase de súper poder, o habrían hecho “vete a saber qué” para estar en este instituto prestigioso. Y, en cambio, yo había entrado sin el consentimiento de nadie. No estaba arrepintiéndome por haberlo hecho, ni nada por el estilo, pero me empezaba a sentir muy fuera de lugar.


Cuando dieron las once de la mañana nos dieron un tiempo de descanso, conocido mundialmente como “recreo”, aunque en este instituto los profesores hablaban de “disfruta de tu poco tiempo libre”. No bromeo, habían usado esas palabras textuales.

Una vez todos los alumnos nos amontonamos en el enorme patio al aire libre, el patio ya no parecía tan enorme y la cantidad de personas “especiales” me asustó. No había uno, sino muchos que volaban, reían mientras corrían a velocidades imposibles, trataban de alcanzar pelotas con sus rayos X…

“Babs ¿Qué has hecho?”

Repetía esa frase una y otra vez en mi cabeza.

Quiero mucho a Dick, es mi mejor amigo y no me imagino mi vida sin él, pero…esto no es lo mío. Y lo peor es… ¿y si me descubren? ¿Qué clase de castigo le espera a una humana normal y corriente? Se me puso la piel de gallina.

- ¡AAH!

Grité al sentir una mano tocar mi hombro.
Vale, quizá me había pasado un poco, pero es que no podía haber sido más oportuna la mano…

Me di la vuelta y vi a una chica con el pelo negro con reflejos azulados, los ojos azul cielo y una sonrisa tímida intentando disculparse por haberme asustado.

- Siento haberte asustado.- Me dijo ella.

- Tranquila…estaba pensando en cosas.

La chica sonrió y pareció relajar todos los músculos de su cuerpo.

- Me llamo Diana.

Vaya, la chica intentaba ser amable conmigo.

- Yo soy Bárbara, pero puedes llamarme Babs, así me llama mi mejor amigo.

- Encantada ¿también eres nueva?

- Sí.

Nos sentamos en uno de los bancos que había alrededor de una fuente enorme con una estatua (no tengo ni idea de quién se suponía que era la estatua, supongo que el que fundó el instituto). Era bueno hacer amigos.

- Y bueno ¿tú qué haces?

Aquella pregunta me dejó del todo confundida ¿Qué qué hago? No sé qué quería decir…

- Ya sabes, desde que he llegado todas las personas que he conocido me han enseñado su poder.-Me explicó.

- ¡Ah, eso!

¡Genial! Nada más empezar el día y ya recibo una pregunta comprometida…No sé qué decir.

- Hago…cosas.

- ¿Qué clase de cosas? A mí las diosas de mi tierra me otorgaron varios poderes. Verás, Deméter me bendijo con súper fuerza, Atenea con la sabiduría de una guerrera, Artemisa con la visión telescópica y súper oído y…

Diana siguió hablando pero estaba diciendo tantos súper poderes que yo sentía que me mareaba. No sólo me había topado con una persona extraordinaria, sino que encima parecía que me había topado con la reina de todos los poderes reunidos en una sola persona ¿cómo podía caber tanto poder en una chica que era casi de mi estatura? Es verdad que era más alta y más corpulenta que yo, pero tampoco aparentaba ser tan poderosa.

La chica me miró con preocupación.

- ¿Te he asustado? No pretendía hacerlo, es solo que…- Empezó a decir ella y, a juzgar por su cara, de verdad que lo lamentaba.

- No pasa nada, pero creo que acabamos antes si me dices que poder no tienes.

- Oh pues…a ver, puedo volar así que si lo tengo…

- ¡No lo decía en serio!

- Oh, perdón.

Parecía una buena chica a pesar de todo.

- Te mostraré mi…”poder”.

Saqué de mi mochila mi “murciélago espía” y se lo entregué. Ella lo observó con atención, esperando que hiciera algo.

- Creo cosas.- Le expliqué.- Este pequeñín se puede meter en cualquier lugar y grabar imágenes, incluso sonido. Es muy útil.

- ¡Qué pasada!

Sonreí. Me alegraba que eso le gustara, porque al lado de todos sus poderes no parecía ser nada importante.

Subí la mirada durante un momento y le vi, ahí estaba mi mejor amigo con una chica extrañamente guapa. No era humana, o no lo aparentaba para nada. Había leído sobre estudiantes extraterrestres, según parece no es raro que aparezcan en Super Hero High; lo que no me hubiera imaginado ni en años es que pudieran ser tan guapos (guapa en su caso). No sé bien por qué, pero sentí rabia al ver cómo reían juntos. No tenía sentido, yo nunca había sido celosa…aunque también es verdad que en nuestro instituto ninguna chica le prestó nunca atención a Dick…

- ¿Quién es él?

La pregunta de Diana me hizo volver al mundo real.

- ¿Qué?

- Lo conoces ¿verdad?

- Un poco…

- ¿Sabes? De donde yo vengo no hay hombres. Así que se me hace raro ver tanto por aquí. Para mí son una especie muy extraña.

¿Qué no había hombres? ¿Y de dónde venía?
Mientras me preparaba para preguntarle de donde venía, vi como Dick dirigió su mirada hacia mí. Por acto reflejo salté del banco y me puse detrás de Diana, esperando que él no me viera.
Diana me miró perpleja.

- ¿Qué pasa?- Me preguntó.

Desde detrás de Diana volví a mirar hacia donde debería estar Dick, pero ya no estaba. Me mantuve en la misma posición durante unos tres minutos, por lo menos, en los que Diana estaba bastante tensa, pero no más que yo. Pasados estos tres minutos me imaginé que Dick no había visto y se había ido con su nueva amiga; entonces volví a sentarme al lado de Diana en el banco.
Suspiré aliviada y miré a Diana.

- Perdona, es que no quería que me viera.- Le expliqué.

Ella asintió.

- Así que no querías que te viera ¿eh?

Esa voz… ¡No puede ser!
Pegué un brinco del susto y miré detrás de mí: allí estaba él, con una camiseta deportiva blanca que le marcaba sus “recientes” músculos, y unos vaqueros más que viejos.

- Jejeje…hola.- Dije con voz ronca.

Acto seguido intenté salir corriendo en dirección al interior del instituto, donde podría distraerlo más rápidamente entre estudiantes y taquillas en esos pasillos estrechos. Para mi gran desgracia, Dick se había vuelto tremendamente rápido y me alcanzó en menos que canta un gallo.

Cuando me alcanzó me cogió en brazos y me sostuvo en el aire (madre mía, qué fuerte lo hacía ahora).

- ¡suéltame!- Repliqué en lo que intentaba soltarme de sus brazos.

Él era más fuerte pero yo también, todo mi entreno no había sido en vano. Conseguí librarme de sus brazos y aterrizar en el suelo.

- ¿Qué haces aquí?- Me preguntó.

- Yo podría preguntarte lo mismo. Es que verás, me llegó una carta del instituto pidiendo que, por favor, me uniera a sus filas porque era muy pero que muy valiosa.- Lo decía con ironías y sabía que él lo pillaría.

- ¿En serio? ¡Yo también!

Ambos miramos a la joven que había hablado en último lugar: Diana. En realidad no me esperaba que fuera a seguirme después de mi intento de huída, más que fallida, de Dick, y en segundo lugar ¿le habían mandado una carta pidiéndole que fuera? Sí, definitivamente debí de haberme topado con una diosa o algo por el estilo.

- Pues sí que eres fuerte.- Siguió hablando Diana, mientras nosotros la mirábamos perplejos.

Dick y yo nos dirigimos una mirada cómplice y decidimos que lo mejor era dejar que ella siguiera pensando eso de mí.

- Creo que tengo muchas cosas que contarte.-Me dijo él.

- Ya lo creo que sí.

- Y tú a mí.

De repente Diana empezó a tocar los brazos de Dick, luego pasó a tocarle el pecho, como descubriendo algo nuevo. Al ver su forma de actuar supe que era verdad eso de que no había visto un hombre en su vida. Debido a la sorpresa Dick tardó en reaccionar pero, finalmente, en lo que Diana le inspeccionaba el pecho (parecía que estaba comprobando si estaba enfermo, desde fuera se veía muy gracioso), la apartó de él y, a juzgar por su cara, estaba bastante molesto.

- ¿Qué haces?- Le dijo, muy serio.

- Oh, perdona, es que nunca había visto a un hombre tan de cerca. Sí que sois diferentes. Me pregunto cuánto más de diferentes sois.
Dick frunció el ceño, pero decidió dejarlo pasar.

- Bueno, aunque te gustaría saberlo, te recomiendo que no hagas esas cosas. Hay libros que te explican mejor las diferencias. Así que…no vuelvas a tocarme.
Diana asintió sonriendo. Como se nota que ella no lo conoce, porque yo diría que no le ha gustado nada de nada que lo haya tocado así. Jajaja pero fue demasiado gracioso.


Continuará


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2 comentarios:

  1. Hola!!!
    Me gusta mucho....sigue con la historia!
    Bye

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    Respuestas
    1. ¡Hola!

      Muchas gracias!! ^_^ Me alegra mucho que te guste, leer tus comentarios me anima y me da más ganas de escribir jijiji.

      Tengo algunos capítulos ya hechos, poco a poco los iré poniendo ;).

      Eliminar